Biografías


Bolivar Rosado Rodríguez

Por Bibiana Hernández Suárez
 


Pronunciar el nombre de Bolívar en Puerta de Tierra es mencionar y recordar carrozas, aún hoy en día. Bolívar Rosado Rodríguez nació en nuestro barrio en 1933. Su padre fue el afamado pintor Juan A. Rosado y su madre la señora María Hortensia Rodríguez. Es el sexto hijo y segundo varón de diez hermanos: Carmen,  Luz del Sol, Elisa, Luz de Luna, Hortensia, Cielo, Juan Antonio, José, Marcos y otro hermano de crianza es Antonio Maldonado.

El maestro Rosado, su padre, tenía un taller de pintura y rótulos comerciales en Puerta de Tierra, donde se realizaba la construcción de las recordadas y preciosas carrozas que por décadas engalanaron todo tipo de carnavales, paradas y conmemoraciones oficiales en toda la isla. Pero también Don Juan impartía clases de dibujo, pintura y rotulación en el mismo taller, el "Rosado Art Sign Shop",  y era allí donde el senador y luego gobernador Luis Muñoz Marín enviaba a los artistas visitantes de la isla. Fue así como Bolívar se crió, aprendiendo con su padre, asistiendo a exposiciones junto a él, y rodeándose de grandes artistas como Rafael Tufiño, Carlos Raquel Rivera, Félix Rodríguez Báez, Miguel Pou, Jorge Rechani, Don Conrado Asenjo, David Goitía, Ramón Frade, Don José Alegría y su hijo Ricardo.

Pero Bolívar no limitó su arte a la construcción de carrozas solamente. También es percusionista, vibrafonista, y pintor autodidacta desde el 2001, aunque nadie lo identifica como tal. Aún recuerda los juntes de experimentados músicos que reunía, como Mario Román, Johnny Seguí, Ray Romero, Polito Huertas, Ray Cohen, Roberto Rodríguez y Wilfredo De Los Reyes. Tommy Olivencia era su máximo rival, ya que Bolívar hacía los juntes los miércoles mientras que Olivencia tocaba los viernes, y se peleaba con Bolívar por el pianista ‘Revilla’.

El pasado año, Bolívar indicó en una entrevista: “Ya no tengo paredes para colgar mis cuadros. Un albañil me está ayudando a instalar más paredes”, ahora mi centro son las obras de arte. A veces me duele el hombro pero no paro, estoy pintando como un loco, no miro pa’ ningún lado porque sé que a los ochenta y cinco años de edad me queda muy poco para realizarme. Para lograr esto tuve que vender el vibráfono, pero tengo un piano y en las navidades me llaman para las fiestas. Las pasadas toqué cinco veces, pero rechacé el resto porque el vibráfono pesaba como cien libras y nadie me ayudaba”. 

Entre las obras de Bolívar podemos mencionar ‘Los pinceles de Van Gogh’, ‘Roberto Cofresí’, ‘Protesta (cuadro contra el Instituto de Cultura Puertorriqueña por vender una obra “distorsionada” del pintor Francisco Oller), y las ilustraciones del cuento ‘La anatomía de una vieja deuda’, entre otras.


La música atrasó un poco su aprendizaje del arte pictórico, pero Bolívar siempre guarda gratos recuerdos de ese mundo de la pintura en que nació y creció. Es por eso que no sabe cómo quiere ser recordado, si como músico, o como pintor. Lo que sí es seguro es que su nombre siempre ha sido, es y será sinónimo de carrozas, de celebración, de belleza, de música, de arte, de pintura, y de Puerta de Tierra.